lunes, 30 de marzo de 2026

Manejo del paciente con sonda Sengstaken-Blakemore

 Poco frecuente, pero cuando aparece… no hay margen de error

La sonda Sengstaken-Blakemore (SSB) es uno de esos dispositivos que rara vez se utilizan, pero cuya aparición marca un punto de inflexión en la atención al paciente crítico. Su uso implica una situación de hemorragia digestiva alta masiva, generalmente secundaria a rotura de varices esofagogástricas, en la que han fracasado las medidas farmacológicas y endoscópicas iniciales.

No es una técnica de rutina. Es una maniobra de rescate, agresiva, temporal y potencialmente peligrosa. Precisamente por ello, el papel de la enfermería es determinante para transformar una técnica de alto riesgo en una intervención eficaz y segura.







Fundamento fisiopatológico

La hipertensión portal provoca dilatación progresiva de las venas esofágicas y gástricas. Cuando estas varices se rompen:

  • El sangrado es rápido y abundante
  • El control espontáneo es poco probable
  • El riesgo de shock hipovolémico y aspiración es elevado

La SSB actúa mediante compresión mecánica directa:

  • El balón gástrico comprime las varices gástricas y ancla la sonda
  • El balón esofágico, cuando se utiliza, ejerce presión directa sobre las varices esofágicas sangrantes

Su objetivo no es curar, sino ganar tiempo hasta una solución definitiva.

 

Indicaciones clínicas estrictas

La colocación de una SSB está indicada únicamente cuando se cumplen criterios claros:

  • Hemorragia digestiva alta masiva por varices
  • Fracaso del tratamiento farmacológico (vasoactivos)
  • Fracaso o imposibilidad de tratamiento endoscópico inmediato
  • Inestabilidad hemodinámica persistente
  • Medida puente hasta endoscopia avanzada, TIPS o cirugía

Nunca debe utilizarse como primera línea ni sin un plan terapéutico posterior.

 


Preparación del paciente: el punto crítico

Antes de la colocación, la enfermería debe verificar que se cumplen condiciones de seguridad mínimas:

Vía aérea

  • Intubación orotraqueal altamente recomendable
  • Protección frente a aspiración
  • Ventilación mecánica con parámetros controlados

Monitorización

  • ECG continuo
  • Saturación de O₂
  • TA invasiva si es posible
  • Accesos venosos de alto calibre

Material imprescindible

  • Sonda Sengstaken-Blakemore comprobada (balones íntegros)
  • Manómetro funcional
  • Jeringas de gran volumen
  • Sistema de tracción seguro
  • Aspiración preparada y accesible

 

Cuidados enfermeros tras la colocación

 

1. Control estricto de balones

  • Balón gástrico:
    • Inflado habitual: 200–250 ml de aire
    • Confirmación de posición gástrica previa
  • Balón esofágico:
    • Solo si persiste el sangrado
    • Presión controlada: 30–45 mmHg
    • Revisión periódica de presión

 Registrar siempre:

  • Volumen
  • Presión
  • Hora
  • Incidencias

 

2. Vigilancia respiratoria continua

La complicación más grave asociada a la SSB es la asfixia.

Controlar:

  • SatO₂ continua
  • Presión del neumotaponamiento
  • Posición de la sonda
  • Secreciones y aspirado gástrico

👉 Cualquier desplazamiento puede comprometer la vía aérea en segundos.

 

3. Control hemodinámico y del sangrado

  • Balance hídrico estricto
  • Control de aspirado gástrico
  • Observación de signos de resangrado
  • Coordinación con transfusión y tratamiento farmacológico

 

Tracción y tiempo de uso

  • La tracción debe ser:
    • Constante
    • Bien fijada
    • Revisada con frecuencia
  • Tiempo máximo recomendado:
    • <24 horas (ideal <12 h)

Prolongar su uso incrementa exponencialmente el riesgo de:

  • Necrosis esofágica
  • Ulceración
  • Perforación

 

Complicaciones que la enfermería debe anticipar

  • Aspiración y obstrucción respiratoria
  • Rotura de balones
  • Necrosis por presión
  • Dolor intenso y agitación
  • Re-sangrado tras desinflado

La sedación, analgesia y vigilancia estrecha no son complementos, son parte del tratamiento.

 

Retirada del dispositivo

La retirada debe ser:

  • Programada
  • Progresiva
  • Con aspiración y material de emergencia disponible

Tras la retirada:

  • Observación intensiva
  • Vigilancia de re-sangrado
  • Preparación para intervención definitiva

 

Reflexión final

La sonda Sengstaken-Blakemore no simboliza una medicina antigua.
Simboliza una medicina de último recurso, donde la técnica importa, pero los cuidados importan más.

En este contexto, la enfermería no ejecuta órdenes:

  • Previene catástrofes
  • Sostiene la seguridad del paciente
  • Compra tiempo para que el tratamiento definitivo llegue

Y cuando no hay margen de error,
la diferencia la marca quien vigila, anticipa y actúa.

 


Bibliografía

  1. Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias. Manual de procedimientos en urgencias y emergencias. Madrid: SEMES; 2020.
  2. Sociedad Española de Patología Digestiva. Guía de práctica clínica en hemorragia digestiva alta. Madrid: SEPD; 2019.
  3. García-Tsao G, et al. Portal hypertensive bleeding in cirrhosis: Risk stratification, diagnosis, and management. Hepatology. 2017;65(1):310–335.
  4. Tintinalli JE, et al. Medicina de urgencias. 9.ª ed. Barcelona: McGraw-Hill; 2020. Capítulo: Hemorragia digestiva alta.
  5. de Franchis R. Expanding consensus in portal hypertension. J Hepatol. 2015;63(3):743–752.
  6. Jiménez Murillo L, Montero Pérez FJ. Urgencias y emergencias en enfermería. 2.ª ed. Madrid: Elsevier España; 2018.
  7. López Mesa JB, et al. Cuidados enfermeros en la hemorragia digestiva grave. Enferm Clin. 2016;26(6):354–360.
  8. American Association of Critical-Care Nurses. Management of acute GI bleeding. Crit Care Nurse. 2019;39(2):e1–e12.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...