Poco frecuente, pero cuando aparece… no hay margen de error
La sonda
Sengstaken-Blakemore (SSB) es uno de esos dispositivos que rara vez se
utilizan, pero cuya aparición marca un punto de inflexión en la atención al
paciente crítico. Su uso implica una situación de hemorragia digestiva alta
masiva, generalmente secundaria a rotura de varices esofagogástricas, en la
que han fracasado las medidas farmacológicas y endoscópicas iniciales.
No es una
técnica de rutina. Es una maniobra de rescate, agresiva, temporal y
potencialmente peligrosa. Precisamente por ello, el papel de la enfermería
es determinante para transformar una técnica de alto riesgo en una
intervención eficaz y segura.
Fundamento fisiopatológico
La
hipertensión portal provoca dilatación progresiva de las venas esofágicas y
gástricas. Cuando estas varices se rompen:
- El sangrado es rápido y
abundante
- El control espontáneo es poco
probable
- El riesgo de shock hipovolémico
y aspiración es elevado
La SSB actúa
mediante compresión mecánica directa:
- El balón gástrico
comprime las varices gástricas y ancla la sonda
- El balón esofágico,
cuando se utiliza, ejerce presión directa sobre las varices esofágicas
sangrantes
Su objetivo
no es curar, sino ganar tiempo hasta una solución definitiva.
Indicaciones
clínicas estrictas
La
colocación de una SSB está indicada únicamente cuando se cumplen criterios
claros:
- Hemorragia digestiva alta
masiva por varices
- Fracaso del tratamiento farmacológico
(vasoactivos)
- Fracaso o imposibilidad de
tratamiento endoscópico inmediato
- Inestabilidad hemodinámica
persistente
- Medida puente hasta endoscopia
avanzada, TIPS o cirugía
Nunca debe
utilizarse como primera línea ni sin un plan terapéutico posterior.
Preparación
del paciente: el punto crítico
Antes de la
colocación, la enfermería debe verificar que se cumplen condiciones de
seguridad mínimas:
Vía aérea
- Intubación orotraqueal
altamente recomendable
- Protección frente a aspiración
- Ventilación mecánica con
parámetros controlados
Monitorización
- ECG continuo
- Saturación de O₂
- TA invasiva si es posible
- Accesos venosos de alto calibre
Material
imprescindible
- Sonda Sengstaken-Blakemore
comprobada (balones íntegros)
- Manómetro funcional
- Jeringas de gran volumen
- Sistema de tracción seguro
- Aspiración preparada y
accesible
Cuidados
enfermeros tras la colocación
1. Control
estricto de balones
- Balón gástrico:
- Inflado habitual: 200–250 ml
de aire
- Confirmación de posición
gástrica previa
- Balón esofágico:
- Solo si persiste el sangrado
- Presión controlada: 30–45
mmHg
- Revisión periódica de presión
Registrar siempre:
- Volumen
- Presión
- Hora
- Incidencias
2.
Vigilancia respiratoria continua
La
complicación más grave asociada a la SSB es la asfixia.
Controlar:
- SatO₂ continua
- Presión del neumotaponamiento
- Posición de la sonda
- Secreciones y aspirado gástrico
👉 Cualquier desplazamiento puede comprometer la vía
aérea en segundos.
3. Control
hemodinámico y del sangrado
- Balance hídrico estricto
- Control de aspirado gástrico
- Observación de signos de
resangrado
- Coordinación con transfusión y
tratamiento farmacológico
Tracción y
tiempo de uso
- La tracción debe ser:
- Constante
- Bien fijada
- Revisada con frecuencia
- Tiempo máximo recomendado:
- <24 horas (ideal <12 h)
Prolongar su
uso incrementa exponencialmente el riesgo de:
- Necrosis esofágica
- Ulceración
- Perforación
Complicaciones
que la enfermería debe anticipar
- Aspiración y obstrucción
respiratoria
- Rotura de balones
- Necrosis por presión
- Dolor intenso y agitación
- Re-sangrado tras desinflado
La sedación,
analgesia y vigilancia estrecha no son complementos, son parte del
tratamiento.
Retirada del
dispositivo
La retirada
debe ser:
- Programada
- Progresiva
- Con aspiración y material de
emergencia disponible
Tras la
retirada:
- Observación intensiva
- Vigilancia de re-sangrado
- Preparación para intervención
definitiva
Reflexión
final
La sonda
Sengstaken-Blakemore no simboliza una medicina antigua.
Simboliza una medicina de último recurso, donde la técnica importa, pero
los cuidados importan más.
En este
contexto, la enfermería no ejecuta órdenes:
- Previene catástrofes
- Sostiene la seguridad del
paciente
- Compra tiempo para que el
tratamiento definitivo llegue
Y cuando no
hay margen de error,
la diferencia la marca quien vigila, anticipa y actúa.
Bibliografía
- Sociedad Española de Medicina
de Urgencias y Emergencias. Manual de procedimientos en urgencias y
emergencias. Madrid: SEMES; 2020.
- Sociedad Española de Patología
Digestiva. Guía
de práctica clínica en hemorragia digestiva alta. Madrid: SEPD; 2019.
- García-Tsao G, et al. Portal
hypertensive bleeding in cirrhosis: Risk stratification, diagnosis, and
management. Hepatology. 2017;65(1):310–335.
- Tintinalli JE, et al. Medicina
de urgencias. 9.ª ed. Barcelona: McGraw-Hill; 2020. Capítulo:
Hemorragia digestiva alta.
- de Franchis R. Expanding
consensus in portal hypertension. J Hepatol. 2015;63(3):743–752.
- Jiménez Murillo L, Montero
Pérez FJ. Urgencias y emergencias en enfermería. 2.ª ed. Madrid:
Elsevier España; 2018.
- López Mesa JB, et al. Cuidados
enfermeros en la hemorragia digestiva grave. Enferm Clin.
2016;26(6):354–360.
- American Association of
Critical-Care Nurses. Management of acute GI bleeding. Crit Care Nurse.
2019;39(2):e1–e12.
No hay comentarios:
Publicar un comentario