Introducción
El transporte aeromédico constituye uno de los entornos asistenciales más exigentes para la enfermería de urgencias y cuidados críticos. Durante el vuelo, el paciente abandona el entorno controlado de una UCI o una sala de críticos para ser atendido en un espacio reducido, sometido a vibraciones constantes, ruido intenso, limitaciones de acceso físico y cambios fisiológicos derivados de la altitud.
La misión del equipo sanitario no consiste únicamente en trasladar al paciente, sino en garantizar que llegue al centro receptor en las mismas o mejores condiciones clínicas que presentaba al inicio del transporte.
Diversos estudios han demostrado que la mayoría de los incidentes durante los traslados críticos están relacionados con problemas previsibles: fallos de monitorización, agotamiento de oxígeno, desconexiones accidentales, preparación insuficiente o deterioro clínico no detectado precozmente.
Por este motivo, la preparación enfermera constituye el principal factor de seguridad durante el transporte aeromédico.