Poco frecuente, pero cuando aparece… no hay margen de error
La sonda
Sengstaken-Blakemore (SSB) es uno de esos dispositivos que rara vez se
utilizan, pero cuya aparición marca un punto de inflexión en la atención al
paciente crítico. Su uso implica una situación de hemorragia digestiva alta
masiva, generalmente secundaria a rotura de varices esofagogástricas, en la
que han fracasado las medidas farmacológicas y endoscópicas iniciales.
No es una
técnica de rutina. Es una maniobra de rescate, agresiva, temporal y
potencialmente peligrosa. Precisamente por ello, el papel de la enfermería
es determinante para transformar una técnica de alto riesgo en una
intervención eficaz y segura.



