lunes, 9 de marzo de 2026

Ventilación con bolsa autoinflable: técnica avanzada y errores críticos

 Más olvidada que el fonendo. Y, sin embargo, decisiva en paradas, traslados y fallos de ventilación mecánica.

En un entorno cada vez más dominado por la tecnología, la ventilación con bolsa autoinflable (BAVU, AMBU®) ha quedado injustamente relegada a un segundo plano. Se asume como una técnica básica, casi automática, cuando en realidad es una habilidad avanzada, determinante en situaciones críticas y profundamente dependiente de la competencia profesional de quien la ejecuta.

En parada cardiorrespiratoria, durante traslados intrahospitalarios, en fallos de ventilación mecánica o en el deterioro respiratorio súbito, la bolsa autoinflable no es un recurso de transición: es el soporte ventilatorio principal. Y, como toda técnica clave, exige precisión, entrenamiento y criterio enfermero.




¿Qué es realmente la ventilación con bolsa autoinflable?

La BAVU es un sistema manual que permite administrar ventilaciones con presión positiva, con o sin oxígeno suplementario, mediante una mascarilla facial, un dispositivo supraglótico o un tubo endotraqueal.

Su aparente simplicidad oculta una realidad clínica clara:
👉 mal aplicada, no ventila
👉 mal ventilada, daña

Indicaciones clínicas prioritarias

La ventilación con bolsa autoinflable es esencial en:

  • Parada cardiorrespiratoria
  • Insuficiencia respiratoria aguda
  • Apneas o hipoventilación grave
  • Traslados de pacientes críticos
  • Preoxigenación previa a intubación
  • Fallo o desconexión de ventilación mecánica
  • Situaciones de emergencia extrahospitalaria

En todas ellas, la enfermería tiene un papel protagonista y no delegable.

Componentes que hay que dominar (no solo conocer)

  • Bolsa autoinflable (adulto, pediátrica o neonatal)
  • Válvula unidireccional
  • Reservorio de oxígeno
  • Fuente de O₂ (idealmente a 15 L/min)
  • Mascarilla facial adecuada al tamaño
  • Dispositivo PEEP (cuando esté indicado)

Una bolsa sin reservorio o mal conectada no aporta la FiO₂ esperada, aunque “parezca” que ventila.

Técnica correcta paso a paso (en adulto)

1. Posición del paciente

  • Decúbito supino
  • Cabeza en posición de olfateo (si no hay sospecha de lesión cervical)
  • Alineación eje oído–esternón

2. Sellado de la mascarilla (clave)

  • Técnica C–E con la mano dominante
  • Pulgar e índice sellan la mascarilla (C)
  • Otros dedos traccionan la mandíbula (E)
    Presionar la mascarilla hacia la cara sin elevar la mandíbula es un error crítico.

3. Volumen y frecuencia

  • Volumen corriente aproximado: 6–7 ml/kg
  • Insuflar solo hasta ver elevación torácica
  • Frecuencia:
    • Con pulso: 10–12 rpm
    • Sin pulso y con vía aérea avanzada: 1 ventilación cada 6 segundos

4. Oxigenación

  • Oxígeno a 15 L/min
  • Reservorio correctamente conectado
  • Objetivo: FiO₂ cercana al 100 %

Errores críticos (los que siguen ocurriendo)

Hiperventilar

El error más frecuente y más lesivo:

  • Disminuye retorno venoso
  • Reduce gasto cardíaco
  • Aumenta presión intratorácica
  • Empeora el pronóstico neurológico

Más rápido no es mejor. Mejor es efectivo.

Mal sellado de la mascarilla

  • Ventilaciones “fugadas”
  • Distensión gástrica
  • Riesgo de aspiración
  • Falsa sensación de ventilación eficaz

Uso incorrecto del volumen

  • “Apretar la bolsa entera” no equivale a ventilar mejor
  • Produce volutrauma y barotrauma

 Olvidar la PEEP cuando está indicada

En pacientes con hipoxemia refractaria, EPOC o SDRA incipiente, la ausencia de PEEP reduce la eficacia ventilatoria.

Descuidar la monitorización

Ventilar sin observar:

  • Elevación torácica
  • Saturación
  • Frecuencia
  • Coloración
    es ventilar a ciegas.

Rol enfermero: mucho más que apretar una bolsa

La ventilación manual es una competencia enfermera avanzada, que implica:

  • Valoración respiratoria continua
  • Ajuste de frecuencia y volumen
  • Prevención de complicaciones
  • Anticipación al deterioro
  • Coordinación con el equipo médico

En muchos escenarios, la diferencia entre una ventilación eficaz y una iatrogénica no está en el dispositivo, sino en las manos que lo usan.

¿Por qué se ha olvidado?

Porque la tecnología ha creado una falsa sensación de seguridad. Ventiladores, modos avanzados y alarmas han desplazado el entrenamiento en habilidades manuales. Pero cuando la tecnología falla, la bolsa vuelve a ser la primera línea.

Bibliografía

  1. European Resuscitation Council. European Resuscitation Council Guidelines for Resuscitation 2021: Adult advanced life support. Resuscitation. 2021;161:115–151.

  2. Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias. Manual de soporte vital avanzado en urgencias y emergencias. Madrid: SEMES; 2020.

  3. Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar. Recomendaciones en soporte vital avanzado. Madrid: CERCP; 2021.

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  5. Soar J, Nolan JP, Böttiger BW, et al. Adult advanced life support: 2021 International Consensus on CPR and ECC science with treatment recommendations. Resuscitation. 2021;162:115–151.

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