lunes, 23 de marzo de 2026

Control Enfermero del Taponamiento Nasal Posterior. Técnica incómoda, poco enseñada y altamente resolutiva

 El sangrado nasal posterior es una de esas situaciones clínicas que generan incomodidad, tensión en el equipo y, a menudo, una falsa sensación de falta de control. No porque no existan recursos, sino porque el taponamiento nasal posterior sigue siendo una técnica poco entrenada, a pesar de su alta eficacia cuando se aplica con criterio y vigilancia enfermera adecuada.

En urgencias, el control inicial de la epistaxis suele resolverse con medidas simples. Sin embargo, cuando estas fallan y el sangrado persiste, profundo y no visible, el abordaje posterior se convierte en una intervención clave, donde la enfermería tiene un papel decisivo.




¿Qué es la epistaxis posterior y por qué es diferente?

A diferencia de la epistaxis anterior, la posterior:

  • Suele originarse en ramas profundas de la arteria esfenopalatina
  • Es menos visible externamente
  • Se acompaña de deglución constante de sangre
  • Presenta mayor riesgo de aspiración y compromiso hemodinámico
  • Es más frecuente en pacientes mayores, hipertensos o anticoagulados

👉 No suele ceder con compresión simple y requiere intervención estructurada.

Indicaciones del taponamiento nasal posterior

El taponamiento posterior está indicado cuando:

  • Fracasa el taponamiento anterior
  • Existe sangrado persistente hacia orofaringe
  • Hay compromiso hemodinámico leve-moderado
  • El paciente presenta factores de riesgo (HTA, anticoagulación)
  • Se precisa estabilización mientras se espera valoración ORL

No es una técnica de confort, es una técnica de control.

Rol enfermero: mucho más que asistencia

La enfermería no solo colabora:
evalúa, prepara, vigila y previene complicaciones.

Entre sus responsabilidades destacan:

  • Valoración inicial del sangrado y estado hemodinámico
  • Preparación del material adecuado
  • Asistencia técnica durante la colocación
  • Control posterior del dispositivo
  • Vigilancia respiratoria y hemodinámica continua
  • Educación y apoyo al paciente

Material habitualmente utilizado

  • Sonda de Foley nº 12–14 (según anatomía)
  • Jeringa con suero fisiológico estéril
  • Lubricante hidrosoluble
  • Pinza o sistema de fijación externa
  • Taponamiento anterior complementario (si procede)
  • Aspirador funcional
  • Oxígeno suplementario disponible

La preparación anticipada del material reduce tiempo, errores y ansiedad.

Técnica básica (visión enfermera)

La colocación suele realizarla el médico, pero la técnica fracasa sin una supervisión enfermera experta.

Pasos generales:

  1. Introducción suave de la sonda por fosa nasal hasta visualizar en orofaringe
  2. Inflado progresivo del balón con suero (habitualmente 5–10 ml)
  3. Tracción suave hasta alojar el balón en cavum
  4. Fijación externa de la sonda
  5. Asociación frecuente de taponamiento anterior

Cuidados enfermeros tras la colocación

Vigilancia respiratoria

  • Saturación de O₂ continua
  • Signos de obstrucción o dificultad respiratoria
  • Riesgo de aspiración

Control hemodinámico

  • Tensión arterial
  • Frecuencia cardíaca
  • Signos de hipovolemia

Control del dispositivo

  • Presión excesiva del balón (dolor intenso, necrosis)
  • Correcta fijación
  • Persistencia o reaparición del sangrado

Confort y seguridad

  • Analgesia pautada
  • Cabecera elevada
  • Higiene oral frecuente
  • Comunicación clara con el paciente

👉 Un taponamiento bien colocado mal vigilado es una complicación en potencia.

Complicaciones a prevenir (y detectar precozmente)

  • Hipoxia
  • Aspiración sanguínea
  • Necrosis mucosa
  • Infección local
  • Bradicardia refleja (reflejo vagal)
  • Re-sangrado al retirar el dispositivo

La vigilancia enfermera continua no es opcional, es parte del tratamiento.

¿Por qué es una técnica “olvidada”?

Porque:

  • Es incómoda para el paciente
  • Genera rechazo profesional
  • Se enseña poco en formación reglada
  • Se delega en exceso su seguimiento

Y, sin embargo, cuando se domina, evita ingresos, procedimientos más agresivos y complicaciones mayores



Bibliografía

  1. Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES). Manual de procedimientos en urgencias y emergencias. Madrid: SEMES; última ed. disponible.
  2. Ministerio de Sanidad. Guía de actuación ante epistaxis en urgencias hospitalarias. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2019.
  3. García Callejo FJ, et al. Manejo de la epistaxis posterior en el servicio de urgencias. Acta Otorrinolaringol Esp. 2018;69(4):221–228.
  4. Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Protocolos clínicos y guías de práctica en epistaxis. Madrid: SEORL-CCC; 2020.
  5. Tintinalli JE, et al. Medicina de urgencias. 9.ª ed. Barcelona: McGraw-Hill Interamericana; 2020. Capítulo: Epistaxis y control de hemorragias ORL.
  6. Jiménez Murillo L, Montero Pérez FJ. Urgencias y emergencias en enfermería. 2.ª ed. Madrid: Elsevier España; 2018.
  7. Consejo General de Enfermería de España. Marco competencial de la enfermería en urgencias y emergencias. Madrid: CGE; 2017.
  8. López Mesa JB, et al. Cuidados de enfermería en el paciente con epistaxis grave. Enferm Clin. 2016;26(6):354–360.
  9. European Resuscitation Council. First aid and bleeding control guidelines. Resuscitation. 2021;161:270–290.

 

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