Cada 8 de marzo, la enfermería española celebra a su patrón, San Juan de Dios, figura histórica que entendió el cuidado no como un acto accesorio, sino como el eje central de la atención a la persona.
No es una fecha menor ni simbólica: es una oportunidad para detenernos y reflexionar sobre qué sostiene realmente nuestro sistema sanitario cuando todo lo demás falla.
La respuesta es clara y, a menudo, incómoda por su sencillez: los cuidados.
Y los cuidados, en nuestro contexto, tienen nombre propio: enfermería.
