Una de las epidemias
sociales de mayor y más rápida extensión en la pasada centuria y con
probabilidad de extenderse y hacerse aún más grave en el siglo XXI, lo es el
problema mundial de las drogas; fenómeno que representa una importante amenaza
para la salud y el bienestar de los seres humanos, al menoscabar las bases
socioeconómicas, culturales y políticas de la sociedad.
La
drogadicción, farmacodependencia o
drogodependencia es un padecimiento que consiste en la dependencia de una
sustancias químicas que afectan el sistema nervioso central y las funciones
cerebrales al igual que producen alteraciones en el comportamiento, en la
percepción, en el juicio y en las emociones. Los efectos de las drogas son
diversos, dependen del tipo de droga , de la cantidad y frecuencia con la que
es consumida. Pueden producir alucinaciones, intensificar o entorpecer los
sentidos o provocar sensaciones de euforia o de desesperación. El adicto
necesita consumir una determinada cantidad de la sustancia para alcanzar
ciertas sensaciones placenteras o bien para eliminar sensaciones desagradables
derivadas de la privación de esta (el llamado síndrome de abstinencia).
La
dependencia producida por las drogas puede ser de dos tipos:
Dependencia física:
El organismo se vuelve necesitado de las drogas, tal es así que cuando se
interrumpe el consumo sobrevienen fuertes trastornos fisiológicos, lo que se
conoce como Síndrome de abstinencia. Por ejemplo, algunos medicamentos para la
presión sanguínea.
Dependencia psíquica:
Es el estado de euforia que se siente cuando se consume droga, y que lleva a
buscar nuevamente el consumo para evitar el malestar u obtener placer. El
individuo siente una imperiosa necesidad de consumir droga, y experimenta un
desplome emocional cuando no la consigue. Por ejemplo, la abstinencia de la
cocaína no trae síntomas como vómitos ni escalofríos como en el caso de la
heroína; en cambio se caracteriza principalmente por una fuerte depresión y
ansiedad.