Siempre que sea
posible, la canalización venosa periférica constituye la vía de elección en
urgencias. Actualmente los catéteres utilizados son de pequeño calibre,
flexibles, resistentes a la colonización bacteriana, y poco trombogénicos.
Se trata de un
procedimiento rápido y, generalmente, fácil de aprender y realizar, de bajo
coste, permite un control fácil en caso de hemorragia y es seguro. En situación
de parada cardiorespiratoria (PCR) interrumpe poco las maniobras de
reanimación. Sin embargo, la velocidad de infusión que permiten es sólo
moderada, de líquidos de baja osmolaridad, son accesos de corta duración y
pueden extravasarse con facilidad produciendo lesión tisular.

