PALUDISMO O MALARIA
Debido a la frecuencia y gravedad
de la malaria, ante todo cuadro febril a la vuelta de un viaje al trópico es la
primera patología que se debe descartar siguiendo el consejo clásico “toda
fiebre al regreso del trópico es malaria hasta que se demuestre lo contrario”,
ya que ningún antipalúdico garantiza una
protección total.
Está causada por cuatro especies:
P. falciparum, P. vivax, P. malariae, P. ovale y P.
knowlesî y se transmite por la picadura del mosquito Anopheles.
P. falciparum es la especie más frecuente y
grave, se adquiere fundamentalmente en África subsahariana. Presenta síntomas
entre 7 días - 1 mes.
P. vivax está presente en Asia y América Latina
y puede tardar 3-6 meses en debutar, hasta un 2% de los pacientes con pueden presentar fiebre después de un año.
P. knowlesî da lugar un paludismo atípico,
con fiebre diaria, y puede llegar a ser grave (fiebre, dolor abdominal,
trombocitopenia, fracaso renal e ictericia).
Cuatro países aportan más del 80%
de casos estimados de malaria por P. vivax (Etiopía, India, Indonesia y
Paquistán). La infección por P. vivax se ha asociado con malaria grave y
muerte, a pesar que los riesgos de enfermedad grave y las tasas de fatalidad
por infecciones con P.vivax no se han establecido en definitiva.
La fiebre es el síntoma
principal. Aparecen otros síntomas inespecíficos como escalofríos, cefalea, náuseas,
vómitos, dolor abdominal y mialgias.
La trombocitopenia sin
leucocitosis asociada es un rasgo característico y puede aparecer
esplenomegalia.
La malaria por P. falciparum es
un cuadro especialmente grave y puede ser fatal si el paciente no recibe
tratamiento en 24-48H, sobre todo en niños pequeños.