El sellado correcto de la mascarilla facial es el elemento más determinante para una ventilación manual eficaz. Sin un sellado adecuado, el volumen administrado no llega al pulmón, se favorece la distensión gástrica y aumenta el riesgo de aspiración, hipoxia y fracaso ventilatorio. En este contexto, la técnica de sellado no es un gesto accesorio, sino una competencia clínica avanzada, especialmente relevante en el paciente crítico y politraumatizado.

