La cavidad medular
de los huesos largos está ocupada por una extensa red de capilares sinusoides
que drena en un seno venoso central, de tal manera que la punción intraósea
equivale a la canalización de una vena periférica de mediano calibre.
La principal ventaja
es que se consigue un acceso vascular rápido en situaciones de emergencia como
el shock o parada cardiorrespiratoria, pues no se colapsa; pero se trata de un
acceso vascular provisional y no debe mantenerse más allá de 12 horas.