Son el origen de la mayoría de complicaciones durante el período perioperatorio. No todas son graves (algunas son fisiológicas), las actuaciones terapéuticas vendrán encaminadas en función del tipo de arritmia, de la clínica que manifiesten, de la presencia o no de cardiopatía estructural y de su tolerancia.
Una arritmia es mal
tolerada cuando su desencadenamiento se asocie a muerte súbita, síncope,
hipotensión, bajo gasto, edema intersticial o alveolar pulmonar o síndrome
coronario agudo. En este caso, el tratamiento debe ser precoz para evitar
graves complicaciones que pueden comprometer, incluso la vida del paciente.
Siempre hay que tener presente
que las maniobras físicas, eléctricas y farmacológicas que vamos a emplear son
potencialmente arritmógenas.
La asociación de
antiarrítmicos y su utilización a dosis altas, además de incrementar el riesgo
de nuevas arritmias, pueden ocasionar depresión miocárdica e hipotensión.
El tratamiento estará dirigido
en primer lugar a lograr la estabilidad hemodinámica, después se buscará restaurar
el ritmo sinusal.


