La intubación
endotraqueal se considera difícil cuando la inserción del tubo requiere más de
tres intentos o dura más de 10 minutos; durante la ventilación con AMBÚ y
mascarilla, el intensivista evalúa las vías respiratorias superiores, lo que le
permite presuponer la existencia de una intubación difícil y anticiparse a las
dificultades con el suficiente tiempo de reacción.
La presencia de
ciertos signos implica una mayor probabilidad de intubación endotraqueal difícil
como son:
Antecedentes de
intubación difícil.
Test de
Mallampati-Samsoon,
que clasifica la dificultad de intubación en 4 grados según la visualización de
las estructuras faríngeas con el paciente sentado con la boca abierta y la
lengua protuida al máximo sin realizar fonación. Es difícil de realizar en UCI.
Longitud
tiro-mentoniana inferior a 6´5cm.
Micrognatia
(retracción mandibular o mandíbula muy pequeña).
Incisivos
prominentes.
Cuello corto y
grueso.
Obesidad.
Movilidad cervical
reducida.
Apertura bucal
reducida.
En estos pacientes,
el mantenimiento de la permeabilidad de la vía aérea y la intubación posterior
se realiza mediante otros dispositivos cuya descripción exhaustiva excede los
objetivos de esta guía, por lo que sólo te presentamos alguno.