El sangrado
nasal posterior es una de esas situaciones clínicas que generan incomodidad,
tensión en el equipo y, a menudo, una falsa sensación de falta de control. No
porque no existan recursos, sino porque el taponamiento nasal posterior
sigue siendo una técnica poco entrenada, a pesar de su alta eficacia cuando
se aplica con criterio y vigilancia enfermera adecuada.
En
urgencias, el control inicial de la epistaxis suele resolverse con medidas
simples. Sin embargo, cuando estas fallan y el sangrado persiste, profundo y no
visible, el abordaje posterior se convierte en una intervención clave,
donde la enfermería tiene un papel decisivo.
TÉCNICA
DE APLICACIÓN DE BLOQUEO DE NERVIOS LARÍNGEOS
Bloqueo del nervio
laríngeo superior: se coloca al paciente en posición supina, colocándole un
rodillo debajo de los hombros, con el cuello hiperextendido para exponer las
estructuras anatómicas que conforman los cuernos mayores del hueso hioides,
luego se localiza el cartílago tiroides y se palpan los cuernos mayores del
hueso hioides, se desplaza el mismo hacia el lado que va a ser bloqueado, sujetando
el hioides entre los dedos índice y pulgar; se introduce una aguja corta
calibre 25 hasta contactar con el cuerno mayor del hueso hioides, se inyecta 5
ml de lidocaína al 2% simple, siempre aspirar antes de inyectar el anestésico
local. Se repite el mismo procedimiento en el lado opuesto.
La colocación de una férula de yeso es una práctica muy habitual en
enfermería y consiste en la superposición de varias capas de yeso con el
objetivo de conseguir la inmovilización de un miembro. Se utilizan para tratar
lesiones menores, cuando existe un edema en una fractura o para servir de apoyo
a un yeso cerrado.
Hay dos tipos de yeso según su manera de colocación:
·Abierto: también llamado férula, lo coloca el personal de enfermería.
La cavidad medular
de los huesos largos está ocupada por una extensa red de capilares sinusoides
que drena en un seno venoso central, de tal manera que la punción intraósea
equivale a la canalización de una vena periférica de mediano calibre.
La principal ventaja
es que se consigue un acceso vascular rápido en situaciones de emergencia como
el shock o parada cardiorrespiratoria, pues no se colapsa; pero se trata de un
acceso vascular provisional y no debe mantenerse más allá de 12 horas.
Siempre que sea
posible, la canalización venosa periférica constituye la vía de elección en
urgencias. Actualmente los catéteres utilizados son de pequeño calibre,
flexibles, resistentes a la colonización bacteriana, y poco trombogénicos.
Se trata de un
procedimiento rápido y, generalmente, fácil de aprender y realizar, de bajo
coste, permite un control fácil en caso de hemorragia y es seguro. En situación
de parada cardiorespiratoria (PCR) interrumpe poco las maniobras de
reanimación. Sin embargo, la velocidad de infusión que permiten es sólo
moderada, de líquidos de baja osmolaridad, son accesos de corta duración y
pueden extravasarse con facilidad produciendo lesión tisular.
Procedimiento
por medio del que se realiza una irrigación o lavado de la superficie ocular
mediante la instilación de líquido con el fin de realizar un barrido de un
objeto o cuerpo extraño que se encuentre ubicado en la superficie
corneo-escleral.
Objetivo
Mantener
limpios los ojos, eliminando secreciones oculares.
Evitar
infecciones y erosiones corneales.
Proporcionar
bienestar.
Material
Suero
fisiológico en ampollas de plástico.
Gasas.
Batea.
Guantes
desechables.
Metodología
de actuación
Identificaremos
al paciente al cual realizar el tratamiento
Informarle
sobre el procedimiento a realizar.
Solicitaremos
su colaboración siempre que sea posible.
Preservaremos
la intimidad del paciente.
Nos
lavaremos las manos.
Nos
colocaremos los guantes de un solo uso.
Situaremos
al paciente con la cabeza inclinada hacia el ojo a lavar.
Irrigaremos
los párpados y limpiaremos con una torunda de gasa.
Con
la ampolla de plástico de suero fisiológico destilar gota a gota o a chorro
suave en el ojo.
Con
el ojo cerrado, limpiaremos suavemente del ángulo interno al externo, de una
sola pasada y utilizando una gasa cada vez y para cada ojo.
Secaremos
con una gasa la zona.
Procederemos
de igual manera para la limpieza del otro ojo.
Retiraremos
el material utilizado.
Nos
quitaremos los guantes.
Nos
lavaremos las manos.
Observaciones
En
pacientes con autonomía, fomentar el autocuidado. Enseñar al paciente la forma
de realizar el lavado de los ojos así como la frecuencia con que debe hacerlo.
Si
presenta lesiones oculares (erosiones en párpados, etc.) las anotaremos en el
documento de observaciones de enfermería y lo comunicaremos al médico.
Si
presenta secreciones, observaremos el aspecto y la cantidad de estas.
Comprobaremos
si se ha mandado muestra a Bacteriología con anterioridad y la fecha de envío.
Retiraremos
las lentes de contacto si las tuviese.
Si
procede tomaremos exudado, realizándolo según técnica y antes de lavar el ojo.
En
caso de presentar exudado, lavar cada 2-3H o cuando sea preciso y comunicaremos
al médico.
En
caso de enfermos en coma o inconscientes retirar lentes de contacto si las
tuviese y mantener los ojos húmedos con:
Gasas
humedecidas con suero fisiológico.
Colirio
o pomada (según indicación médica y según técnica).
En
caso de cuerpo extraño, aconsejaremos al paciente que no se frote el ojo.
Aplicación de Medicamentos vía oftálmica
Introducción
Las
formas farmacéuticas oftálmicas son productos preparados mediante métodos que
aseguran su esterilidad, lo cual evita tanto la introducción de contaminantes
como el crecimiento de microorganismos en el interior del envase. Por ello es
conveniente respetar de forma muy estricta las normas de conservación y
caducidad establecidas por el fabricante. Existen tres tipos de formas
farmacéuticas oftálmicas:
Pomadas oftálmicas:
Son preparaciones semisólidas destinadas a su aplicación sobre la conjuntiva.
Colirios:
Son soluciones o suspensiones acuosas u oleosas destinadas a la instilación
ocular. Con respecto a los colirios es conveniente señalar que:
Su
periodo de caducidad una vez abiertos es de un mes.
Cada
gota de colirio posee un volumen de 25-50 microlitros mientras que, dependiendo
del parpadeo, el volumen que puede retener el ojo es de 10 microlitros. Por lo
tanto, la instilación de dosis de más de una gota en cada ojo es de dudosa eficacia.
De hecho, cuando se prescribe más de una gota, es cuando se quiere asegurar una
correcta administración (alteración de la destreza motora, ancianos,
discapacitados, etc.).
Cuando
el tratamiento es múltiple, con diferentes colirios, la administración de cada
uno de ellos debe realizarse al menos con un intervalo de 5 minutos.
Baños oculares:
Son soluciones acuosas destinadas a ser instiladas o aplicadas en el ojo,
habitualmente para el lavado ocular.
Preparación
del material
Antes
de realizar cualquier procedimiento hay que tener preparado el material que se
va a emplear, que en este caso consta de:
Medicamento.
Gasas
estériles.
Guantes.
Batea.
Suero
fisiológico.
Procedimiento
Pasos
de para administrar la medicación por vía oftálmica
Nos
lavaremos las manos y nos pondremos los guantes.
Le
explicaremos al paciente el procedimiento que vamos a realizar.
Colocaremos
al paciente sentado o en decúbito supino, con el cuello en leve hiperextensión.
De esta manera, además de acceder
fácilmente al ojo, se reduce el drenaje del medicamento a través del conducto
lacrimal.
Si
hay costras o secreciones en los anejos oculares, las limpiaremos suavemente
con una gasa impregnada en suero fisiológico. Limpiaremos siempre desde el canto interno al canto externo del ojo,
para no introducir microorganismos en el conducto lacrimal. Utilizando una gasa nueva para cada pasada.
Abriremos
el recipiente que contiene el medicamento y dejaremos la tapa boca arriba, para
evitar la contaminación de los bordes.
Cogeremos
una gasa limpia y la colocaremos sobre el pómulo del paciente (si parte del medicamento se rebosa, lo
absorberemos con la gasa).
Con
el dedo índice de la mano no dominante apoyado en la gasa presionaremos
suavemente hacia abajo, de tal manera que quede expuesto el saco conjuntival (la retracción contra el pómulo previene la
presión y el traumatismo del globo ocular e impide que los dedos toquen el ojo).
Le
pediremos al paciente que mire hacia arriba (con ello se reduce el parpadeo).
Instilaremos
las gotas oftálmicas:
Con
la mano dominante descansando sobre la frente del paciente, sostenga el
cuentagotas o el frasco con el medicamento 1-2 cm. por encima del saco
conjuntival. Al tener la mano apoyada y
el recipiente a esa distancia, se previenen tanto los traumatismos como las
infecciones. Si en algún momento se toca
el ojo con el aplicador del medicamento, hay que considerarlo contaminado y
desecharlo.
Instile
el medicamento en el centro del fondo del saco conjuntival.
Con
una gasa apriete firmemente sobre el conducto lacrimal durante 1-2
minutos. Con ello se previene el
rebosamiento hacia las vías nasales y la faringe y la absorción a la
circulación sistémica.
Administraremos la
pomada oftálmica:
Desecharemos
la primera porción de la pomada.
Con
la mano dominante aplicaremos una tira fina y uniforme de pomada en el saco
conjuntival, yendo desde el canto interno al canto externo del ojo.
Mantendremos
una distancia de 1-2cm entre el tubo y el saco conjuntival, con el fin de
evitar los traumatismos y las infecciones. Si
en algún momento se toca el ojo con el aplicador del medicamento, hay que
considerarlo contaminado y desecharlo.
Al
llegar al canto externo, giraremos levemente el tubo en sentido contrario. Con ello se facilita el desprendimiento de
la pomada.
Pediremos
al paciente que cierre los párpados con suavidad, sin apretarlos. Así el medicamento se distribuirá
uniformemente por el ojo.
Si
se rebosa el medicamento, lo limpiaremos con la gasa que tenía en la mano no
dominante (iremos siempre desde el canto interno al canto externo del ojo).
Cerraremos
el recipiente que contiene el medicamento.
Los drenajes
torácicos se usan para evacuar fluidos (sangre, derrame, pus,...) o aire de la
cavidad pleural o mediastino. Su inserción la realiza el intensivista ayudado
por el personal de enfermería.
Es una técnica
estéril que consiste en introducir un cable electrodo desde una vena (se emplea
habitualmente la femoral o la subclavia) hasta la punta del ventrículo derecho,
donde queda anclado. Al requerir radioscopia, se realiza en la sala de marcapasos.
La epistaxis, o sangrado de nariz, es una pérdida de sangre de cualquier vaso sanguíneo en la nariz. Por lo general, aparece en una sola fosa nasal.
Las hemorragias nasales generalmente proceden de la parte frontal del tabique, el cartílago que separa la nariz en dos fosas nasales. Estas hemorragias nasales anteriores comprenden el 80% de las hemorragias nasales. Una masa de vasos sanguíneos, llamado plexo Kiesselbach, se encuentran a ambos lados del tabique. Estos vasos sanguíneos son fáciles de dañar y producirse la hemorragia.
La hemorragia nasal posterior, es menos común y más difícil de manejar. El sangrado por lo general comienza en la parte superior de la nariz y fluye hacia la garganta y la boca cuando se ingiere. Es difícil determinar la cantidad de sangre que se pierde en estas hemorragias nasales.
Inicialmente fue empleada como
una técnica de canalización percutánea de vías venosas centrales (yugular interna,
femoral y subclavia). El procedimiento fue descrito por Seldinger en la década
de los 50.
Se realiza la localización de la
vena mediante una aguja fina y una vez obtenido el flujo de sangre se introduce
una guía metálica flexible con punta blanda a través de la aguja (o del catéter
de punción venosa periférica) y se progresa un catéter apoyándose en la guía
sujetando ésta de manera firme para que no se deslice al territorio venoso.
Cuando el catéter ha progresado
lo suficiente (dependerá del acceso, edad y tamaño del paciente) retiraremos la
guía sin arrastrar el catéter que queda situado en posición intravascular. Se
debe realizar una técnica de imagen (generalmente radiografía de tórax,
ecocardiografía...) para comprobar su situación.
Traqueotomía: Se refiere a la incisión que
abre la tráquea, no siendo una abertura definitiva, ya que se cerrará al
retirar la cánula. Puede ser:
·Percutánea:
cuando se utiliza la técnica de dilatación percutánea en la que se realiza la
inserción de una cánula guiada por alambre (basada en la técnica descrita por
Seldinger).
·Abierta:
que se realiza mediante procedimiento quirúrgico.
Traqueostomía: Apertura creada en la pared
anterior de la tráquea, abocando la mucosa traqueal a la piel mediante técnica
quirúrgica. Se crea un estoma permanente. Esta técnica está indicada en los
pacientes sometidos a laringuectomía total.
En ambos casos supone que las
funciones normales de la laringe (tos y fonación) se pierden, así como la
función mucociliar nasal, humidificación y filtración del aire inspirado.
La medición de la Presión Intraabdominal (PIA) por vía
transvesical es un método sencillo e inocuo y la determinación de los valores
que se corresponden con la aparición de las manifestaciones clínicas del SCA (Síndrome
de Compartimento Intraabdominal) permitirá tomar una conducta quirúrgica precoz
y con menor riesgo, que podría mejorar los resultados de la atención a estos
pacientes.
La hipertensión intraabdominal se define como el incremento
de la presión dentro de la cavidad abdominal >10cm H2O, y se
clasifica en cuatro grados de acuerdo a la severidad:
Grado I: 10-15cm H2O
Grado II: 16-25cm H2O.
Grado III: 26-35cm H2O
Grado IV: >35cm H2O.
La mayoría de las alteraciones fisiológicas se dan en los
grados III y IV, los efectos fisiológicos de la hipertensión intraabdominal
comienzan a darse antes de que el Síndrome de Compartimento Intraabdominal sea
clínicamente evidente.
La presión intraabdominal es el resultado de la tensión presente en el
abdomen, y se puede incrementar ligeramente con algunos estados fisiológicos
como:
Lanutrición parenteral aporta
al pacientepor vía intravenosalos nutrientesbásicos que necesita. Las sustancias suministradas
deben proporcionar la energía requerida y la totalidad de los nutrientes
esenciales (azúcares, sales, aminoácidos, vitaminas, etc.), y deben ser inocuas y aptas para su metabolismo. Se preparan en el servicio de farmacia, en el
que existen instalaciones apropiadas, en las que incluye la campana de flujo laminar donde se realizan las manipulaciones con técnicas de asepsiarigurosa, para que estos preparados sean estériles. Este tipo de nutrición puede ser parcial o total
según acompañe o no a la alimentación enteral.
Es el más utilizado,
intra y extrahospitalario. El más rápido de realizar, el más fácil de quitar y
se realiza con material no reabsorbible, generalmente con seda.
Es la administración
de solución o antídoto y su extracción por gravedad o aspiración a través de
una sonda nasogástrica u orogástrica introducida en el estómago.
Indicaciones:
Extraer alimentos no
digeridos y sustancias toxicas en caso de vomito persistente o inactivarlas.
Estudio diagnósticos
del estomago
Preparación quirúrgica
para cirugía gástrica
Control de
hemorragia gastro-intestinal
Intoxicaciones.
Lavado gástrico en hemorragia digestiva
Contraindicaciones.
Introducción de la
sonda vía nasal si existe una fractura nasal concomitante.
Ingesta de cáusticos
alcalinos
Pacientes con
antecedentes de problemas esofágicos o gástricos.
Ingesta de
estricnina (veneno) ya que la estimulación de la sonda nasogástrica puede
desencadenar convulsiones.
Cualquier sistema en el que se
intenta sustituir la función de depuración sanguínea realizada por los riñones
mediante sistemas extracorpóreos que se aplican de manera continuada durante el
día.
También llamada
presión pulmonar enclavada o presión en cuña (wedge), es la presión que se mide
en la arteria pulmonar después de enclavar con el inflado del balón hasta
ocluir la luz arterial. El inflado nunca se realiza con líquido sino con aire
de 0’8-1’5cc.
Procedimiento
Esta medida se
realiza mediante el proceso de cuña o "wedge" a través del módulo
Hemo y/o el monitor de cabecera del paciente.
– Infle el balón y
observe el enclavamiento en la pantalla principal del monitor.
– Presione la tecla
"wedge" del modulo Hemo.
– Vuelva a presionar
por segunda vez, tras ver un ciclo completo en la pantalla.
– Mueva el cursor del
monitor a la parte superior o inferior de la curva, según modalidad
respiratoria. Pacientes con ventilación espontánea la superior y pacientes con ventilación
mecánica la inferior.
La PCP también se
puede medir inflando el balón con su jeringa hasta que enclave (máximo 1’5ml)
observando la morfología de la curva. Se registrara la cifra media más baja al
final de la espiración.
Desinfle el balón y
observe la curva de PAP en el monitor.
El catéter de Swan
Ganz permite obtener datos hemodinámicos de la presión de aurícula derecha
(PVC), del ventrículo derecho (PVD), de la arteria pulmonar (PAP), la capilar
enclavada (PCP) y permite medir también el gasto cardiaco (GC), extraer
muestras de sangre para analítica y gases venosos mixtos y medir la temperatura
central.
El objetivo es
valorar la adecuada perfusión y oxigenación tisular.
Es el acceso vascular de urgencia para la infusión de
fármacos y líquidos. Es también la primera opción en vías de acceso difícil en
el medio extrahospitalario.
Su utilización se basa en el hecho de que la cavidad medular
de los huesos largos está ocupado por una rica red de capilares sinusoides que
drenan a un gran seno venoso central, que no se colapsa ni siquiera en
situación de RCP, pasando los fármacos y líquidos a la circulación general con
una rapidez similar a como lo harían por cualquier otra vena periférica.
Indicaciones:
– Pacientes críticos de cualquier edad cuando no se pueda
establecer una vía venosa de forma rápida.
– Pacientes en condiciones críticas.
Quemados
Atrapados
Politraumatizados
RCP(con más de 2 minutos de
reanimación en adultos y 1 minuto en niños)
El PICC es un catéter central de acceso periférico flexible, que puede
ser de corta o media duración (silicona) y de larga duración (poliuretano). Es un
catéter largo y muy delgado que por lo general se coloca a través de una de las
venas antecubitales del brazo, justamente por encima de la flexura. Este
catéter se inserta hasta llegar a la vena cava superior, y se utiliza para
administrar medicamentos y fluidos por vía intravenosa.