Se trata de un gas incoloro,
menos denso que el aire y con olor característico a almendras amargas. Se
origina en procesos industriales, manufactura de metales, se utiliza como fumigante
(insecticida y raticida), en la producción sintética de caucho, se desprende
del humo del tabaco y como producto de combustión de determinadas sustancias
como plásticos, lana, seda, nylon, poliuretano.
El humo de los incendios es la
principal causa de intoxicación por cianuro en los países desarrollados, siendo
el tóxico más letal de los que componen el humo, produciendo hipoxia tisular multiorgánica
y acidosis láctica.
La absorción por vía respiratoria
es muy rápida (segundos), comenzando la sintomatología en pocos minutos tras la
inhalación. La eliminación se realiza en un 80% en forma de tiocianato (vía
renal) y el resto del cianuro se excreta vía renal y pulmonar unido a
cianocobalamina, cisteína y oxidado. El cianuro se une al hierro de la
citocromo-oxidasa mitocondrial inhibiendo la acción de esta enzima, llegando a
la anaerobiosis y dando lugar a una producción excesiva de ácido láctico. De
esta manera se produce hipoxia, acidosis metabólica, e hiperventilación refleja
que puede ser mal interpretada como ansiedad.